El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, participa este viernes en una reunión con ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN en Helsingborg, en medio de crecientes tensiones entre Washington y varios aliados europeos por la guerra con Irán y la incertidumbre sobre la presencia militar estadounidense en Europa.
El encuentro comenzó marcado por el reciente anuncio del presidente Donald Trump de enviar 5.000 soldados adicionales a Polonia, una decisión que sorprendió a los socios de la alianza tras semanas de dudas sobre la estrategia militar de Washington en el continente.
Antes de viajar a Suecia, Rubio manifestó el malestar de la administración estadounidense frente a la postura de varios países europeos respecto al conflicto con Irán. El jefe de la diplomacia criticó especialmente a España por limitar el uso de bases militares para operaciones relacionadas con la guerra y cuestionó el respaldo brindado por algunos miembros de la alianza atlántica.
Las declaraciones se produjeron en medio de nuevas críticas de Trump contra varios aliados europeos, a quienes acusó de no apoyar suficientemente las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Incluso, el mandatario insinuó recientemente la posibilidad de replantear la permanencia de Washington dentro de la OTAN.
El nuevo despliegue militar hacia Polonia también generó inquietud entre diplomáticos europeos, especialmente porque días antes Estados Unidos había anunciado el retiro de 5.000 soldados de Alemania, medida que despertó preocupación sobre la capacidad de disuasión frente a Rusia.
En Helsingborg, los aliados europeos esperan obtener claridad sobre los planes militares estadounidenses y disminuir las tensiones políticas antes de la próxima cumbre de líderes de la OTAN en Ankara. Por su parte, el secretario general de la alianza, Mark Rutte, reiteró la necesidad de mantener una defensa sólida y reforzar el apoyo militar y financiero a Ucrania.
