Sin mencionar de forma directa a Iván Cepeda ni a Abelardo De la Espriella, el precandidato presidencial Juan Fernando Cristo marcó distancia de las posturas radicales y aseguró que Colombia necesita un mandatario capaz de tender puentes y construir consensos. En medio de la contienda electoral y como integrante de la consulta de centro-izquierda Frente por la Vida, Cristo afirmó que su proyecto representa una alternativa distinta tanto a la derecha como a la izquierda más dura, y que su apuesta es liderar un gobierno que supere la polarización política.
Cristo explicó que su vinculación al Frente por la Vida estuvo condicionada desde el inicio a que no se tratara de una consulta exclusivamente de izquierda. Según señaló, su trayectoria y pensamiento liberal no tendrían cabida en un escenario cerrado ideológicamente. En ese sentido, defendió la necesidad de una coalición de centro-izquierda que permita continuar con las reformas sociales impulsadas por el actual Gobierno, pero con correcciones sustanciales en su ejecución. “Hay que avanzar en las reformas, pero hacerlo mejor”, dijo, al señalar fallas en áreas como seguridad, salud y transición energética.
El precandidato sostuvo que el panorama electoral actual está marcado por dos polos que, a su juicio, no ofrecen soluciones integrales al país. Por un lado, criticó a la consulta de la derecha, cuya principal bandera —según él— ha sido la oposición frontal al presidente Gustavo Petro. Por otro, advirtió que la centro-izquierda no puede limitarse a defender la continuidad del Gobierno sin una propuesta renovada. Para Cristo, el país requiere un proyecto que combine reformas sociales con estabilidad institucional y capacidad de gestión.
Al referirse a cómo cree que su nombre es recibido en medio de candidatos ubicados en los extremos, Cristo aseguró que más allá del discurso, lo que debe pesar son los hechos. Resaltó su experiencia en el ejercicio de lo público y su capacidad para liderar consensos, una cualidad que considera urgente en el actual contexto nacional. Enfatizó que Colombia atraviesa una profunda crisis de acuerdos mínimos, lo que ha dificultado enfrentar los principales problemas del país.
En cuanto a sus críticas al gobierno de Gustavo Petro, Cristo señaló tanto aspectos de forma como de fondo. Cuestionó la inestabilidad institucional y los constantes cambios en ministerios y entidades, que —según afirmó— impiden consolidar políticas públicas. También advirtió que el discurso antiempresarial no favorece al país. En materia de seguridad, fue especialmente crítico con la política de “paz total”, al considerar que no ha funcionado y que debe replantearse desde cero, incluyendo el levantamiento de las mesas de diálogo con grupos criminales.
El precandidato propuso fortalecer la inteligencia y el uso de tecnología para desarticular bandas criminales, intervenir de manera decidida las cárceles —que, dijo, se han convertido en centros de extorsión— y crear una policía metropolitana local. Estas medidas, afirmó, son claves para recuperar la seguridad ciudadana.
Finalmente, al ser consultado sobre sus líneas rojas en la búsqueda del poder, Cristo fue enfático en que no gobernará desde la confrontación ideológica. Aseguró que convocará tanto a la izquierda como a la derecha para enfrentar tres grandes desafíos: recuperar la seguridad, superar la crisis en la atención en salud y afrontar la delicada situación fiscal del país. Para él, solo a través del diálogo y los consensos será posible superar la actual polarización y avanzar hacia un proyecto nacional compartido.
