Gonzalo Baute reaccionó al fallo del Tribunal Superior de Bogotá que revocó la decisión de primera instancia relacionada con los actos religiosos realizados durante la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella, celebrada el pasado 7 de agosto. La segunda instancia concluyó que no se configuró una vulneración de los derechos a la libertad de conciencia, religión y cultos.
El pronunciamiento del senador se produjo después de que el Tribunal dejara sin efecto la orden que había dispuesto disculpas públicas por parte del presidente de la República y del presidente del Congreso, Honorio Henríquez. La decisión judicial modificó así lo resuelto inicialmente por el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá.
Tribunal analizó la ceremonia presidencial
El proceso se originó por la inclusión de un espacio de contenido religioso dentro de la ceremonia de posesión presidencial. El Tribunal Superior de Bogotá señaló que la finalidad principal del acto fue institucional y que la invocación espiritual incorporada al orden del día no convirtió la ceremonia en un acto de adhesión oficial a una religión.
La corporación también tuvo en cuenta la participación de representantes de diferentes confesiones religiosas durante la ceremonia. Según la sentencia, sus intervenciones no promovieron la adhesión a un credo específico ni rechazaron a personas pertenecientes a otras religiones o que no profesan ninguna creencia.
El Tribunal concluyó que las manifestaciones religiosas realizadas durante el evento no tuvieron el peso suficiente para afectar los principios de laicidad, neutralidad, separación, libertad religiosa y libertad de conciencia.
Gonzalo Baute se pronuncia sobre el fallo
En su reacción, Gonzalo Baute respaldó la decisión judicial y sostuvo que Colombia es un Estado laico, aunque señaló que este principio no debe interpretarse como una posición contraria a las expresiones religiosas.
El senador destacó además la importancia de garantizar tanto la libertad de quienes profesan una religión como el derecho de quienes deciden no hacerlo. Su pronunciamiento se produjo en medio del debate público sobre los límites de las manifestaciones religiosas de funcionarios y las obligaciones de neutralidad del Estado.
La decisión del Tribunal también analizó la expresión “Viva Cristo Rey”, pronunciada por De La Espriella durante la posesión. La providencia consideró que, además de su significado religioso, la frase puede tener una interpretación secular relacionada con la resistencia ante la injusticia y la defensa de determinados valores.
Se revocó la orden de ofrecer disculpas
El fallo de segunda instancia dejó sin efecto la decisión que había ordenado las disculpas públicas. Tanto De La Espriella como Henríquez habían cumplido previamente esa orden mientras el proceso se encontraba en etapa de impugnación.
Con la nueva decisión, el Tribunal negó las pretensiones de la tutela y consideró que los actos cuestionados no vulneraron, en este caso concreto, las libertades fundamentales alegadas por el accionante.
El pronunciamiento de Gonzalo Baute se suma así a las reacciones políticas generadas por una decisión que vuelve a poner en discusión la relación entre laicidad estatal, libertad religiosa y desarrollo de actos oficiales en Colombia.
