Por Alberto Salah Abello
Falta prácticamente un año. En 364 días Barranquilla volverá a las urnas y ya comenzó a moverse el cutarro político. Como patos al agua, aparecen candidatos. Partidos, alianzas, críticas, propuestas y confrontaciones están a la orden del día. Todo eso hace parte de la democracia. Pero hay algo que no se puede aceptar: que para hacer política se desconozca, menosprecie o desdibuje a Barranquilla, su transformación y, sobre todo, a su gente. Esta ciudad merece ser respetada por propios y extraños. Barranquilla merece respeto.
Se puede cuestionar la gestión, señalar lo que falta, proponer otro camino y aspirar legítimamente a gobernar la ciudad. Tenemos problemas, dificultades y enormes desafíos. Insistimos: Barranquilla no es una ciudad perfecta, pero sí una ciudad mejor. Reconocer sus problemas no obliga a desconocer sus avances, mucho menos veinte años de transformación. Esa historia pertenece a la ciudad y a su gente.
Ahí están los arroyos canalizados, los parques y el espacio público recuperado; las nuevas vías y la conectividad; barrios enteros transformados física y socialmente; el Gran Malecón, los escenarios deportivos y ahora el Supermetro. Pero Barranquilla es mucho más que sus obras. Es también el capital humano que hemos formado y el orgullo de saber que nada nos queda grande. Es la ciudad del Junior y de la Selección Colombia, del Carnaval, de la música y del picó; la del barrio, la esquina y el bordillo. La de una gente que conversa, discute, se ríe, trabaja, emprende, suda y, cuando toca, se jode, pero sigue echando pa’lante.
Que venga el debate. Que se discuta lo que funciona y lo que no. Que aparezcan nuevas ideas y maneras de pensar la ciudad. Pero hagámoslo reconociendo nuestra historia, nuestros avances, nuestros problemas y, sobre todo, a nuestra gente. No hay que destruir lo construido para proponer lo que falta por construir.
Falta prácticamente un año para elegir alcalde de Barranquilla, gobernador del Atlántico, concejales, diputados y ediles. Hay mucho por escuchar, mucho por discutir y mucha película por rodar. Apenas estamos calentando motores.
