El panorama político colombiano rumbo a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026 se perfila como uno de los más fragmentados y polarizados de las últimas décadas, según coinciden analistas y encuestas recientes. Los sondeos no solo muestran tendencias electorales, sino que anticipan un escenario de ausencia de mayorías, tanto en el Congreso como en la contienda presidencial, lo que obligará a negociaciones complejas y alianzas volátiles tras los comicios del 8 de marzo de 2026.
De acuerdo con Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis, ninguna fuerza política alcanzará una mayoría absoluta en el Congreso. En ese contexto, los votos más cotizados serán los de los partidos tradicionales, que podrían concentrar entre 4,8 y 5,6 millones de sufragios, convirtiéndose en el botín político clave para definir gobernabilidad y respaldos presidenciales.
La más reciente encuesta de AtlasIntel para El Espectador ubica al Pacto Histórico como la primera fuerza legislativa con el 21 % de intención de voto, seguido por el Centro Democrático con 17,8 % y el Partido Liberal con 10,1 %. Estos resultados confirman una fuerte dispersión del poder. La encuesta RCN–La FM refuerza este escenario: el Pacto lidera con 23 %, el Centro Democrático alcanza el 15 % y el Liberal se queda con 7 %, mientras partidos como Cambio Radical (4 %) y el Conservador (2 %) muestran desempeños modestos.
Esta fragmentación plantea un reto directo a la gobernabilidad. Tras las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas, los parlamentarios no solo definirán el rumbo del Congreso, sino que se convertirán en actores clave para negociar apoyos de cara a la primera vuelta presidencial, en un ambiente marcado por la polarización.
En el frente presidencial, las encuestas dibujan un escenario igualmente competitivo. AtlasIntel sitúa a Abelardo de la Espriella con 32,1 % de intención de voto, seguido muy de cerca por el senador Iván Cepeda, con 31,4 %. Más atrás aparecen figuras como Sergio Fajardo (7,6 %) y Paloma Valencia, con porcentajes menores, aunque con posibilidad de crecimiento si logra imponerse en la Gran Consulta por Colombia.
Otros estudios, como Guarumo/EcoAnalítica, confirman el liderazgo de Cepeda en la izquierda con 33,6 %, mientras De la Espriella registra 18,2 %, Valencia 6,9 % y Vicky Dávila 4,1 %. En una eventual segunda vuelta, AtlasIntel proyecta un resultado estrecho: De la Espriella obtendría 36,8 % frente a 34,6 % de Cepeda, reflejando un electorado profundamente dividido y con altos niveles de rechazo.
Para Guzmán, el factor decisivo será el comportamiento de los partidos tradicionales y del centro político, cuyos apoyos podrían inclinar la balanza. Ni el Pacto Histórico ni el Centro Democrático tendrían control absoluto del Legislativo, lo que los obligaría a abrirse a negociaciones para impulsar agendas de gobierno.
En conclusión, Colombia se encamina hacia unas elecciones marcadas por la dispersión del poder, un Congreso sin hegemonías y una presidencia que, salvo sorpresa, se definirá en segunda vuelta. En ese escenario, los acuerdos políticos de última hora podrían ser tan determinantes como las propuestas, configurando un periodo de alta tensión y negociación constante en la política nacional.












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