El ministro del Interior Armando Benedetti anunció que no participará en ninguna consulta partidista durante la jornada electoral del 8 de marzo ni reclamará su tarjetón, decisión que —según indicó— sigue la misma postura adoptada por el presidente Gustavo Petro.
La declaración se produce en medio de tensiones internas dentro del bloque de izquierda, particularmente en el Pacto Histórico. El pronunciamiento cobró relevancia luego de que Adelina Covo, suegra del ministro, confirmara públicamente que votará por Roy Barreras en la consulta del Frente por la Vida.
Covo explicó que inicialmente contemplaba respaldar a Iván Cepeda, pero cambió su decisión para evitar “dejar el espacio libre”, lo que evidenció un contraste con la postura institucional de neutralidad adoptada por Benedetti.
La situación ha generado interpretaciones políticas sobre la coincidencia entre la abstención del ministro y el apoyo abierto de una persona cercana a uno de los aspirantes. Analistas consideran que, en el contexto electoral colombiano, este tipo de gestos puede tener impacto en la correlación de fuerzas internas y en la interlocución con distintos sectores políticos.
Mientras el Gobierno mantiene un discurso de prudencia frente a las consultas partidistas, el episodio refleja las tensiones y reacomodos propios de la antesala electoral, donde cada pronunciamiento adquiere relevancia estratégica dentro de las coaliciones.
Por ahora, la pregunta permanece abierta: si se trata únicamente de una diferencia de criterio personal dentro del ámbito familiar o de un movimiento político que permita conservar canales de diálogo con varios liderazgos simultáneamente.
